Berlín y el Tango (Final)

“Cuando hemos comprendido la alteridad del otro
no terminamos jamás de comprenderlo”

E. L.

¿Qué otra cosa más que deshacer puede hacerse si no queremos limitarnos a consumir o a comprar los sentidos de la vida? Para evitar que esta carta se convierta en un producto compacto, maleable e instructivo que sólo se limite a predicar, mandar y ordenar; he intentado que pueda dispersarse, abrirse y romperse infinitas veces, de modo que nunca llegue a alcanzarse algo así cómo un fondo que le diga lo que ella tiene que hacer con su vida. Mi ambición es escribirle una carta que quede depositada en las estanterías de su biblioteca como si fuera un vaso de agua. Una carta que cuando empiece a leerla no la convenza de hacer algo sino que simplemente desparrame su contenido y  humedezca sus manos de mí.

Pero vayamos más lentos ¿Cómo se dispersa una carta?, ¿Es la dispersión una característica necesaria de la carta, existen cartas que sean productos limitados, escuetos, compactos, productos de entretenimiento, productos hechos según las reglas de entretenimiento del buen mercado? A mí me parece que la carta contiene algo que dice y algo que no dice, y también creo que hay cartas que se preocupan por eso que no dicen y otras cartas que simplemente no lo hacen, a las que les importa un pito y prefieren no librarnos a ese campo abierto, no liberarnos a la existencia en su máxima responsabilidad. Dicho de otro modo hay cartas que quieren protegernos del peligro inevitable de no saber nada del otro, mientras otras abren la puerta a esa inminencia de lo desconocido a la que inevitablemente será hora de responder sin ordenar. La existencia de este último tipo de cartas ayudan a que la lectura siempre se convierta en escritura.

Es decir, a que el lector sea instigado a escribir lo que no se dice, o con lo que ha quedado responsabilizado. Por eso digo que hay cartas que hacen que la lectura sea un vaso de agua que se rompe, y otras, que simplemente se quedan conservando el frasco. Es importante empezar a perderle respeto a la carta, empezar a hacer uso de la carta, a romperla o comérsela si hace falta (Recuerdo que en una novela de Bernhard había un personaje que se iba comiendo de a poco “El mundo como voluntad y representación” de Schopenhauer y que encima no engordaba ni un poco) para que después nos veamos instigados a responder, a crear, a proponer. El comer a cagar, el humedecer a artesanasear…

Hace poco fue Navidad y otra vez vi a los niños abriendo salvajemente el papel de regalo con la misma intima fuerza con la que luego probablemente abrirían y romperían el juguete para ver su interior. Hay una misma secreta fuerza que comunica ambos actos, una mezcla de curiosidad y ansiedad, pero ante todo, una energía, un instinto creativo, una fuerte experiencia de que no hay fondo y de que nada esta dado o definitivamente terminado, de que no todo se ha acabado. Porque cuando el niño ya tenga el fondo, abandonara ese juguete para buscar ya en otro, otra vez lo que hay adentro. ¿Cómo seria regalar una carta?, ¿No es una carta el lugar sin fin, sin último interior? ¿Puede una carta abrirse y cerrarse infinitamente encontrando un nuevo fondo sin fondo y cerrando así, por fin, el circulo de la repetición para concentrar la fuerza de la que se desgasta la vida en la ansiedad eterna?

Querido amor:

A tu hijo que ya no será mi hijo, o que quizá si lo sea, aunque no biológico, le regalaré una carta. ¿Cuánta importancia puede haber en quién es el padre biológico?. No importa tanto el padre como el mismo hijo. Pero, por favor, te lo pido como un favor, busca siempre al hijo, sigue buscándolo incluso cuando ya lo tengas y ya estés buscando al padre. El padre puede ser también el hijo, así que permanece siempre en el hijo ¡qué lastima que no todos los hijos sean huérfanos de padre! pues qué mejor que hacer saber que el hijo no tiene padre sino que tiene hijo o que el padre es también antes de ser padre hijo. Como te decía, a tu hijo le regalaré una carta. Esa carta que le regalaré será la carta que concentre las fuerzas de la ansiedad eterna.

Yo la amo por eso y siempre la seguiré amando por eso. Pero está bien claro que quienes tienen el problema de ver los gestos, los sucesos y las representaciones de otra manera que las que son, o mejor dicho, quienes los interpretan inclinándose por la paciencia de que el otro encuentre su manera, no puede seguir viviendo con quien así ya no lo ve, con quien quiere asegurarse la vida junto a alguien que sea así como le gustaría que sea.

No hay rencor, lo que hay es nostalgia, nostalgia y miedo de no haber llegado a mostrarte todo lo que yo veía cuando vos me contabas y me decías tu opinión de todo lo que veías, o cuando vos te sumabas a todo lo que te sumabas sin preguntarte nada acerca del por qué. Y quiero ser aún más preciso sabes, quiero ser todo lo preciso posible, y así lo quiero, porque quiero que sepas distinguirme, que sepas que yo soy yo y que aquel es aquel.

Hoy voy a hablar del tango, otra de tus herencias. Es gracioso que a pesar de que yo soy de buenos aires hayas sido tú quien me lo ha regalado. Es por eso que esta carta es para ti y no para mis antepasados tangueros. Es por eso que acabo de escribir por lo que estoy obligado a pensar en lo que es una herencia. Empecemos por decir que en realidad nuestra tradición por sí misma nos da poco o nada de herencias si no hay alguien que nos involucre en algo. No importa quien sea ni de donde venga, no importa si es alguien lejano a mi lugar de nacimiento, sólo alguien nos hace herederos. Fíjate que de hecho has sido tú de quien he heredado este tema para pensar o esta música para bailar. Claro que muchos me han hablado del tango, pero tú me has conducido a ello, invitado a ello, hecho una propuesta seria, poniéndome un día y una hora, acogiéndome,  ayudándome a dar los primeros pasos y recibiéndome en el baile. Pero toda hospitalidad amor mío tiene un riesgo. Su riesgo es el de ofrecerse pidiendo a cambio que la devolución sea bajo el estilo de quien hospeda, que lo que se devuelva sea lo que tu quieres recibir, esperando eso sin abrir los brazos a quien trae algo distinto para decir, a quien quiere decir algo distinto. Porque si ahora me dices que “In meinem Haus darf man manche Gedanken nicht ausdrücken” me dejas a cuadros, porque si significa que si decidiera quedarme ya no podría ofrecerte nada mío y que solo tendría derecho a estar callado. El hospedado, querido amor y querido Emmanuel, no es hospedado por vos sino por la casa y el dueño de la casa es también un hospedado, pues la casa lo sobrevivirá, y al ser esto así, sólo puede ser la casa misma, antes de vos y antes de mí, la que merezca el nombre de dueño de casa. Y ahora que digo esto mi amor ¿Cuánto le falta a las fronteras externas de Europa para entenderlo, cuánto para asimilarlo? ¡Cuánto miedo al peligro! Pero justo cuando todo esta en peligro, cuando te pones en peligro, cuando algo de ti se pone en peligro y entiendes que por él o por ella eres responsable es cuando aparece la hospitalidad. Es así como muchas veces me hiciste sentir, es así como muchas veces no me hiciste sentir. Pero no sé porque te lo digo si en el fondo tú lo sabes, todo lo que te digo lo sabes. Lo único que ocurre es que si es así como siempre actuases habría demasiadas cosas que perder.

El paso decidido a perder todo lo que no ayude a seguir cultivando esta hospitalidad es el paso a ganar todo lo que aún no sabemos y a también quizás poder empezar a decir que no todo esta dicho y que aún nada sabemos de lo desconocido, que nada sabemos de aprender a permanecer en lo desconocido. No son las personas las que perderás. No perderás los amigos y menos aún los padres. Los padres no dejan de estar. El padre siempre se adapta al hijo. Si cambiamos al padre ganaremos al hijo que con un poco de suerte puede ir ganando espacio hasta la desaparición del padre.

Me invitaste con una fuerza muy concreta que me indicaba lugar y fecha, que me ofrecía una pareja y que me indicaba cada pasó. Yo lo jugué. Yo jugué con vos y quería seguir jugando cuando te invite al juego de pensar el contexto del tango. Es decir, cuando te invite a un juego desde ese juego pero para vos no había tiempo que perder.

¿Y eso qué se hace sin pensar?, ¿Qué es lo que hay allí? ¿Qué se esconde detrás de ese sentimiento consolador del servilismo del acto que no dice lo que piensa? Sin consuelo, nazcamos del dolor de sacar a la luz todo lo que tengamos que ocultarnos: “sácame esta cara infame, julio, déjame gritar al fin mi verdadero nombre”

La herencia debemos pensarla  como nos salga del orto. Y quizás aquí volvamos a pelearnos, pero no importa, bien vale el intento de volver a desatar una vez más otra guerra contigo porque es así como nuestra relación es posible. La última relación posible es la del roce sin fin y sin cansancio, la única pareja posible es la que ve en el roce y en la chispa el único motor para continuar juntos. No hay paz hay guerra continua y la creencia en la paz es lo que probablemente produzca la extremada guerra política que culmina con la matanza de gente. No todos pueden convivir con el roce, el roce requiere tanta energía viva que siempre terminamos optando por lo muerto, por la paz burguesa, por el pan nuestro de cada día danos de hoy, por el niño sin cartas, por entrar y ponernos los zapatos de casa. Y allí volvemos a la hospitalidad, porque ahora resulta que como queremos la paz y el olvido de nosotros mismos, luego llegara la hora de proteger ese olvido, esa paz  y ahí es cuando aparecen las preguntas que respetan a los ejercitos: ¿Quienes son esos? ¿Qué te parece esta pistola? ¿y si disparamos esta bomba? El hombre occidental tiene el culo demasiado gordo, demasiado pesado para poder vivir en tensión ¿no te parece mi amor?.

Si alguien lee esta carta quiero que sepa que no por amarla dejo de amar a mis otros amores. Estoy seguro de que existe cierto riesgo absoluto, la posibilidad de la estancia ante el abismo constante, la individualidad absoluta que hace que tú seas todo para mi, todo y también totalmente otro. Es en ese otro totalmente otro donde nace el amor. El amor por ti es el amor a lo desconocido, el amor a lo completamente desconocido de nuestros conocidos, a lo desconocido de nosotros mismos. Si compartimos ese lugar nos compartiremos también cuando no hablamos y cuando perdemos el tiempo juntos.

Aquí no hablo del tango a medias, de su ilusión, de su entretenimiento. Aquí lo veo como un escape, algo que ella también intuyo en el vacío que se le quedaba después de la milonga, cuando volvía a casa y se acostaba a preguntarse para qué había ido. Por eso hablo sobre todo del afuera del tango, del afuera de sus pasos y de sus reglas y me centro en su necesidad, la necesidad de una carencia que posiblemente este en muchas otras actividades, pero yo, aquí, hablaré del tango y luego que sea el lector el que juzgue en que otras actividades esa necesidad es posible. Hablaré allí donde el tango se vuelve realmente triste, realmente también la señal de un vacío que no por eso no puede seguir bailándose.

Y ahora que ya sabes lo que te digo cuando en la milonga te digo ¿Queres bailar bombón?, ¿seguís queriendo bailar?

Rating: 5 stars

3 comentarios para “Berlín y el Tango (Final)”

  • cristobal colgon:

    varios comments me incitan su carta:
    - excelente. me gusta, siento la densidad de algunos pasajes casi como metiendome en su piel. por lejos, uno de los mejores textos de este blog y el mejor que le he leido. mi opinion nomas.
    - algunos se atreven a disfrutar y ser autocriticos, algunos no, o no se sienten preparados. me permito criticarlo: quizas senyalarle algo a alguien sea bueno para que abra los ojos o sepa en que estamos pensando nosotros. pero esto tambien puede poner bajo presion al otro o la otra. no seria demasiado egocentrico pensar de que los demas deben y deberian querer ver las cosas detras de las cosas? y si uno disfruta evadiendo, es malo eso? porque?
    - conozco personas que disfrutan planteandose el porque de todo, que aparentan inconformidad para la mente inmediata cotidiana, pero que ese justamente es su placer, porque, porque porque, que gran placer; a mi, por ejemplo, me suelen decir que soy muy rebuscado. herencia?

  • Sutileza:

    Gracias por los elogios y las criticas. Pues si de lo que se trata es de siempre seguir pensando y de que el ritmo no pare, ambas son lo mismo porque ambas llevan al mismo objetivo.

    Respondiendo a tu pregunta de arriba estoy seguro de que eso puede sonar bastante “egocéntrico” pero yo prefiero pensar que tan sólo es una invitación o una propuesta más, que se le hace a otra persona, para compartir algo, que en este caso, son pensamientos. No es que se le diga lo que tiene que pensar sino que sólo se le esta invitando a hacerlo. Osea sería algo así como decirle “acá hay alguien con quien podes pensar sin que se vaya a dar la vuelta en cuanto escuche lo que prefiere no escuchar: ¿te gustaría participar o no?”. Y si no quiere participar la verdad es que no pasa nada (Ahora que digo esto, es ahí en donde la carta suena un poco trágica, como sí él no se bancara que ella no quiera compartir eso con él. Lo que pasa es que el tipo esta rabioso porque se negaron a escucharlo. da igual eso ahora).

    Así como no a todos les interesa ir al cine o a jugar al fútbol no todos tiene porque sumarse a esa propuesta, eso esta claro. A mi personalmente me gusta tener amigos con quien poder compartir el ser critico porque eso es algo que puede hacerse dentro de cualquier actividad sin que por eso estemos obligados a dejar de hacerla. Al fin y al cabo el pensamiento sólo es un comentario, un poema, un cuento o un ensayo (algunos mejores y otros peores), algo que te puede romper la cabeza o cambiarte algo pero no lo que te vaya a llevar al cementerio. Si eso produjese una bomba o una bala quizás si que habría que hablar de egocentrismo. No sé…

  • nymi:

    uy… despierta muchas cosas, ésta ultima”carta”..
    Primero, me parece muy rica. Muy buena.
    Luego…se vienen muchos pensamienos…

    “compartir” es algo muy personal.. Dentro de una pareja, soy una convencida de que aún compartiendo un sinfín de cosas, no se puede compartir, al menos no siempre desde la palabra.

    La invitación a vivir algo que se supone sea herencia y nunca haberla vivido de cerca, es una super propuesta a compaartir…incluso, cuando podría akí el autor, optar por lo más egoísta, tomar el obsequio, desplegarlo, disfruatarlo y hacerlo propio, incluso pasando de la propuesta y la invitación, lo que daría lugar, quizás, a herir a quién supo convocar ..

    Conozco casos que una vaz separados, uno de ellos adoptó aquel regalo como modo de vida y mientras la pareja duraba, era un punto de conflicto, guerras y batallas.

    HAy muchas premisas que atoran, ahogan, asficcian.
    “en la relación tienen que comparitr todo”!!! dicen las malas lenguas.
    dentro de ese todo estan los parajes más oscuros y retorcidos, que lleva casi cada ser humano.
    Yo creo que esos parajes terminarán por ser descubiertos de la mano del tiempo y que así, es más digerible que hacerlo desde la palabra o la voluntad, la advertencia e incluso, la buena intención.
    Al fin, uno no sabe si lo que muestra es uno mismo o la verdad de momento que nos rodea, O si es uno desde mecanismos que se ha tejido a lo largo de anyos…o vicios ajenos, hechos propios..

    Yo creo, en lo pesonal que conservar una porción de silencio no es ocultar o no compartir, pero sí un poco de higiene y espacio en frente al otro.

    Yo vengo más del mundo del sonido no hablado.
    ES más. los textos de las canciones me molestan, salvo sean absurdos y me desparrame en risa o sorpresa
    Pero la música define un texto, incluso si es estupidísimo.
    Y cuando la música es bastante pobre, el texto salva la cosa.

    En cuestiones personales, no soy diferente.
    El texto me puede “saturar” ó confundir, incluso herir… pero si la música que lo acompanya es solida suficiente, vale la pena vivirlo, compartirlo y hacerlo carne hasta que dure: perdurará casi siempre como un terreno compartido, más que dicho y expuesto en palabras o actos “compartidos”.

Deja un comentario

Tienes que iniciar sesión para escribir un comentario.

¿Qué es SINRUMBO?
Este sitio ofrece su espacio a todos aquellos/as que escriben en castellano en Berlín y habitan sobre la rugosa superficie que existe entre esta ciudad, España y América Latina.
Organización de los textos
La columna "Acontecer Cotidiano" es de índole general: Reúne pensamientos e ideas sueltas, experiencias aisladas e instáneas relacionadas al día a día de los diversos autores. En las demás columnas se agrupan relatos ficticios que se articulan en torno a diferentes temáticas propuestas por los autores.
Últimos comentarios
Calendario del mes
septiembre 2010
L M X J V S D
« ago    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930