Placer inconcluso
Ventanal
Roberto se despierta primero que ella. Mira a su alrededor y se tranquiliza. Todo ha sido una pesadilla. Se despereza en su cama y se observa en el reflejo del ventanal. Desde que se han puesto de moda las viviendas dentro de los Shopping Centers, él ha alquilado una y disfruta de nuevas sensaciones haciendo pública su vida privada.
Silvia yace a su lado, aún no ha abierto los ojos. Algunos pasantes van paseando y alternan entre ver vidrieras con ropa de moda y gente en su esfera íntima. Roberto lo sabe, lo disfruta, y despeinado, se levanta en calzoncillos para dirigirse al cuarto de bano a mear.
Silvia, sola en la cama, ahora ha abierto un ojo. Mira y observa a su alrededor, agazapada, sin moverse. Casi parecería como que si ella mantiene los ojos cerrados, eso sirviese para pasar desapercibida. No termina de acostumbrarse a la nueva vivienda. Sabe cómo lidiar con su actual realidad hogarena, pero sus capacidades no pasan de una actitud defensiva.
Sin contacto
Víctor, al igual que Safiro, ha elegido una mujer que no lo satisface realmente porque ella vive de espaldas al placer. Safiro se pregunta si la mujer de Victor quizás a sido violada de pequena. Al mismo tiempo Safiro no reconoce de que Alicia, su propia mujer, es casi igual a la esposa de Victor, su madre.
Safiro cree que tiene visión de pez, panorámica, que posée un lente carísimo, pero no se da cuenta de que apenas le funciona en modo zoom. Solo cuando se emborracha se abren las compuertas de la autopercepción sincera. La irritación que produce este momento, las hace cerrarse pronto. Gozar es poder hacer un balance general, piensa, y sabe, perfectamente, de que se está enganando, pero de que aquella es su elección.
Viaje
El auto se frena en mitad de la carretera y se abre una puerta. Romina sale disparada. Bolito aprieta el acelerador a fondo. Romina permanece contemplativa en cuclillas sobre la banquina. Abre su mochila y extrae un bocadillo de jamón de bellota y queso parmesano. De paso por Espana e Italia ha ido recolectando manjares portátiles para alimentarse. Nada le importa ni preocupa cuando come.
Bolito pega la vuelta a los 500 metros. Cuando llega al lugar en que había depositado a Romina, la vé comiendo. Se le ha pasado la bronca. Estaciona a un lado de la carretera cerca de Romina y se queda adherido a su asiento. No abre la puerta ni para salir ni para invitar a Romina a subirse de nuevo. Se siente indeciso, pero no solo ahora, siempre. Tansita los días de explosión en explosión, disculpa en promesas, y sin saber porqué.

Historias difusas como la imaggen…pero tan claras como cortometrajes..Faltó la piedra de Opal, a ver si tinie con su presencia…
cometario acertadisimo. pero, que es la piedra de opal?