Archivo por autor
Apagón o Blackout
- Taxi, taaxi
Copas de vino se entrechocan en el bolso mientras entran precipitadamente en el taxi.
El le hace señas y susurra – ven!
Se besan y se muerden como si esta fuera la útima vez que van a estar juntos.
El ceño fruncido del maloliente y malhumorado taxista berlinés les acecha en el espejo retrovisor.
Sin poder dar rienda suelta a todos los deseos escondidos, llegan con un frenazo a la fiesta.
Todavía se rien mientras entran a la fiesta de muy buen humor y expectantes del futuro de esa noche cargada de posibilidades.
Horas más tardes.
- Voy a comprar cigarrillos
El no fuma.
No vuelve y ella pregunta a los amigos.
- Se perdió con Helena hace un rato ya.
Ella ha perdido la noción del tiempo, tanta copa con este calor…
- CORTE -
Daría la impresión, o por lo menos es la que ella tiene y recuerda al despertar al día siguiente, que la noche siguió su curso. Un tanto desviado eso sí pues todos bebieron demasiado esa noche.
Unos días más tarde volvieron a encontrarse. El le dijo que habían terminado que aquello había sido muy grave.
- El qué? De qué me hablas?
El nunca llego a contarselo y ella quedó aturdida al darse cuenta qué había tenido el primer blackout de su vida.
Curiosamente esta historia sucedió el 29.06.09, en el segundo cumpleaños de este Blog. Para que luego digan que en la vida no hay coincidencias.
Sin rumbo
De nuevo, de antiguo,
de viejo, de joven.
Ahí estamos.
De nuevo.
Sin rumbo quiero ir
a la deriva,
echar a andar, caminar
sin llegar a ningún sitio.
Sin barco, sin capitán,
sin mapa,
que marquen las fronteras
de hasta dónde puedo llegar.
Quiero seguir en la partida,
sin mentiras, sin apuestas.
Jugar sin miedo a perder.
Al final
siempre acabo ganando.
Al amante habitual
Habitualmente hablando y así, entre nosotros, que nacimos pajaritos, crecimos como leones, nos vestimos como corderos, vivimos nuestra vida de chanchos de la que salimos hastiados, con orejas y nariz de perros vagabundos y dia a dia nos miramos en el espejo, para comprobar con inaudita sorpresa que poco a poco nos van naciendo garras y afilando los colmillos, qué mejor regalo nos podía hacer la vida que el amante habitual.
Ese amante que nos reconforta en el invierno y nos pone las pilas en primavera, que sólo recordarle se nos van todos los males y nos recorre un calorcito por toda la extensión de la piel, desde los deditos de los pies hasta detrás de las orejitas. Con él que podemos ver una peli porno cualquier noche entre semana y nos hace ver qué cosas son importantes y cuales prescindibles.
A ese amante habitual habría que hacerle un monumento señores! y señoras, claro. Un monumento itinerante. Con ruedecitas como los muebles de IKEA, para poder pasearlo por toda la ciudad y en cada barrio sus seguidores y fans puedan llevarle flores. En Semana Santa los más fanáticos podrían sacarlo en procesión. Yo creo que se lo merecen estos hombres y mujeres anónimos que nos endulzan la vida y nos cogen de la mano cuando todo está negro.
La prima Vera
Llego la prima de muy lejos, de otras latitudes más sosegadas y cálidas. Nos trajo de regalo un rayito de intuición que nos permitió POR FIN doblegar la técnica y conseguir mudarnos de casa a este nuevo blog.
Graciaaaaaas Vera!
Alma
Quique González cantaba
“Llevo todo el día en cama
Con el volumen de la tele al tres
Viendo caras largas de john wayne
Vidas que dejé cruzadas
Vienen encendiéndose
Vidas que dejé cruzadas
Vienen persiguiéndome”
Rumbita escuchaba esta canción que salía a bajo volumen de su portátil mientras intentaba recordar dónde estaba. Las sabanas estaban totalmente empapadas de sudor y su cuerpo estaba desprendiendo un calor insospechado para es época del año. Retiró el edredón de un manotazo y balanceó las piernas en un movimiento bastante mal logrado que la hizo perder el equilibrio. Lo intentó de nuevo y consiguió incorporarse y adquirir una postura más o menos digna, sentándose en el borde de la cama. Escudriño los alrededores y tras unos segundos de reflexión decidió que estaba en su casa, en Berlín.
Subió el volumen de la música para escuchar mejor la voz de ese cantante que tanto la encadilaba y dió unos pasos de baile por el cuarto. Se sentía rara, rara. No solo enferma, griposa y sedienta sino algo más profundo que no conseguía nombrar. No tenía ni puta gana de empezar el dia, seguro que la esperaban cuarenta y tres cosas importantes que solucionar, diez llamadas que debía hacer y un sinfín de estorbos. Tómatelo con calma, se dijo a sí misma. Por unas horas más de permanecer oculta al mundo no va a pasar nada. Ya más tranquila se preparó el desayuno y se lo llevo al dormitorio con un libro que la noche anterior le habían prestado.
Estaba por la segunda página del libro cuando una certeza clara y dolorosa como una ducha de agua fría le abofeteó la cara
¡Alma! ¿Dónde está Alma?
Se precipitó al cuarto de al lado, tal vez su mejor amiga se había quedado dormida allí. Ni rastro. Miró en el cuarto de baño, sin resultado. Abrió la puerta del apartamento, ¿se habría quedado fuera, la despistada? Nichts. Nada.
A Rumbita le invadió el desasosiego, cómo podía ocurrir esto? Alma nunca se perdía por tantos días, bien que era una chiquilla traviesa y curiosa, perderse era una de sus especialidades, pero ésto no se lo había hecho nunca. Decidió mandarle un sms.
ALMA! ¿Dónde te metes? Estoy en casa, tía. Esperándote. No me hagas esto, esta vez no puedo ir a buscarte. Por favor, ven! Te necesito no puedo empezar sin ti. Un beso enorme. Te quiero.
Rumbita retomó el libro para hacer tiempo mientras esperaba una contestación de su amiga. A medida que pasaban los minutos, los cuartos, las medias y las horas sin respuesta, se iba poniendo más y más nerviosa. Se conectó a Skype a ver si de casualidad Alma estaba por ahí, sin éxito. La llamó al móvil. No contestaba. Sin nada más qué hacer por el momento, se fué a la calle, comió algo, compró una botella de rón y decidió visitar a un amigo con la esperanza de que a él tal vez se le ocurriese dónde seguir buscando.
Después de varias tazas de té con y sin rón se despidió de su amigo pues estaba cansadísima, su cuerpo echaba de menos a Alma, no se sentía ella misma. Se metió en la cama y antes de deslizarse en los masculinos brazos del sueño, rezó con todas sus poquísimas fuerzas para que su amiga volviese pronto.
En el reino de los cielos
Vivo en la calle Santa María, entre Amor de Dios y Desengaño. En pleno Soho madrileño. El piso que comparto con tres simpatiquísimos y adorables hombres está en obras de derribo y restauración. Duermo en una cama de casi dos metros, a veces con mi hermano y la mayoría de las noches con él y algún otro. Le estoy cogiendo el gustito a esto de dormir a tres. Sin ir más lejos la otra noche sobre las cuatro de la madrugada, yo siempre tan tierna y emocional volvía llorando a lágrima viva en un taxi. El taxista todo desasosegado ante tamaña demostración de desesperada tristeza: señorita por favor quiere fumar, quiere que la invite a una tila, para calmarse o tal vez una copita de brandy para reconfortarla.. y yo sin poder hablar, le hago señas que no, que siga, que lo único que quiero es llegar a Santa María, 14. Que por favor tuerza por Amor de Dios que es de subida, a ver si se me ilumina el alma, joder.
LLegamos a mi destino. El portal ofrece resistencias a abrirse, hay varios sacos de cemento apoyados contra la puerta de la calle, me abro paso entre patadas y codazos, subo la escalera, sigilosamente entro en el piso. Todos los chicos estan dormiditos, claro trabajan todos al dia siguiente. Pasito a pasito, recorro el pasillo, rumbo a la habitación de mi hermano. Abro la puerta muy silenciosamente. No se ve nada. En la total oscuridad del cuarto, aguzo las orejas, me quedo muy quieta. Dos respiraciones se escuchan. Me desnudo intentando no hacer ruido, suavemente me meto en la cama en el único hueco que queda, en el medio. Todavia me corren las lágrimas pero muy silenciosamente. Uno de los dos cuerpos se gira y me abraza. Pone su cabecita sobre mi hombro y un brazo me rodea la cintura. Yo me abrazo a él. Por el olor reconozco a uno de los mejores amigos de mi hermano. Me tranquiliza su brazo sobre el cuerpo y el peso de su cabeza en el pecho. Mi hermano en sueños se da la vuelta y me abraza por el otro costado. Así poco a poco me voy tranquilizando y ya amaneciendo me quedo dormida.
A las 7 en punto como cada mañana un gran trozo de pared golpea contra la ventana. A él le siguen ya sin freno y sin pausa una cascada de ladrillos, cascotes y demás objetos de derribo. Me revuelvo inquieta en la cama. Escucho el ruido de la ducha, mi hermano se va a trabajar, pienso entre neblinas de pesadillas y fantasías. El amigo de mi hermano sigue durmiendo. Los obreros están alegres. Uno de ellos, se pone a cantar a todo pulmón en árabe. Debe ser el jefe de la cuadrilla, a los otros no se les oye. Una motosierra se enciende y eso si que despierta a mi vecino de cama. Yo sigo perezosa sin querer enfrentarme a la mañana. El jefe de cuadrilla sigue cantando, se diria que estamos en Fez al rayar el alba cuando el Muacin llama a la oración. Canta lindo este obrero, tiene una voz potente que consigue borrar por un momento el ruido de la motosierra que va mordiendo las entrañas de la casa, rompe y rasga.
Muy a pesar mio, me levanto y voy al baño, cruzándome en el camino con mi hermano que todo energía y buen humor él, me invita a irme a nadar. Dudo unos segundos pues no me encuentro muy bien, la verdad. Venga, vamos, anímate! Me animo y nos vamos los tres, me tengo que poner un bañador de chico, pero es que en estos momentos me da todo exactamente igual. Salimos a la calle. Un sol tremendamente cegador y cruel nos sale al encuentro. Viajamos tres paradas en el metro, toda una experiencia, olvidada como tantas otras cosas y que me deja más confusa todavia de lo que ya estaba. Llegamos a la piscina, nos colocamos nuestros atuendos en el baño de chicos, tal es mi confusión actual que ya no se, ni lo que soy. Nos tiramos al agua y el choque con este elemento húmedo y apestoso a cloro me despierta. Un largo, dos largos, tres, cuatro, cinco, seis, me saqué el atontamiento. Siete, ocho, nueve, diez…., trece, me saqué la impotencia. Saco la cabeza y me encuentro con dos cabecitas mojadas y cuatro ojos sonrientes. Vamos a desayunar. Vamos!
Mientras mordisqueo la tostada, el amigo de mi hermano me acaricia la mano y me dice muy serio.
- Valentina, sabes lo que te pasa?
Yo que no tengo ni puta idea de lo que me pasa y no se si quiero saberlo, callo y le miro a los ojos, con los mios muy abiertos y grandes, como esperando una revelación.
- Tu sufres porque los hombres que de verdad te gustan y te roban el sueño desean conquistar a princesas y rendir a súbditas. Pero tú, tu eres una reina. Tal vez deberías aceptar eso y que probablemente vas a tener que estar siempre sola.
Me quedo de piedra con la tostada a medio camino entre el mantel y mi boca abierta de asombro. Miro a mi hermano como pidiéndole ayuda, sólo para descubrirle asintiendo con resignación a tamaña sentencia de muerte. Me entran unas ganas horribles de llorar. Me trago la tostada y todo lo que le acompaña. Respiro hondo y decido aceptar lo inaceptable.
Pista de aterrizaje brasileña
Hace tiempo que quiero tocar este tema, tal vez un poco delicado sobre todo para nosotras, pero muy cotidiano y nuestro, culturalmente hablando, digo escribiendo.
Al llegar a este maravilloso país que me acogió con los brazos medio cerrados y poco a poco los fué abriendo para que encontrase mi sitio en él, descubrí con algo de sorpresa y desconcierto que las mujeres no eran muy propensas a depilarse. Respetuosa como soy con las costumbres de otros pueblos y lugares, no emití comentario alguno pero fuí averiguando, tarea tortuosa y difícil, dónde encontrar un lugar que cumpliera dicho cometido.
Tras cosechar muchas miradas escepticas, algunas contestaciones desabridas como
- Uy! Eso no lo hacemos aquí, eso es de la Edad Media, aquí las mujeres estamos emancipadas.
conseguí por contactos y otras amigas de latinoamérica por fín la dirección de un instituto cosmético dónde podía someterme a tal tortura medieval.
Pasaron los años, las modas vinieron y se fueron y allá por los noventaymuchos llegó a la televisión alemana la serie de Sex and the City. No voy a entrar a dar mi opinión sobre la serie pero si decir que le agradezco muchísimo el haber hecho a la mujer tedesca consciente de que los cabellos son bellos, depende en qué parte. Gracias a Carrie y sus maravillosas amigas, en la ciudad de Berlín empezaron a brotar como margaritas primaverales peluquerías, centros de estética e institutos de belleza especializados en la depilación.
Hoy ya tenemos hasta el centro de depilación Wax in the City el que visite hace poco curiosa como soy. Me lo había recomendado una amiga por su buen servicio y sus precios que he podido comprobar están muy bien justificados. Así que allí que me fuí dispuesta a probar todo, experimentierfreudig que es una!
El Instituto me sorprendió lo primero por su diseño moderno, funcional, claro y simpático, creí entrar en un cocktail bar y qué mejor qué estudiar lo primero la carta. Segunda sorpresa: en la carta hay algunas entradas que no consigo entender, me dirijo a la señorita de la barra, muy agradable ella
- Por favor me podría decir cuál es la diferencia entre Brazilian Landing Strip, Brazilian Bermuda Triangle, Bikini y Tanga?
Ella muy complaciente me va explicando con palabras y señalándo las partes de la anatomía femenina afectadas por los diferentes menús de la carta. Ya que estamos en ello, pienso yo, habrá que probarlo todo para poder contarlo luego en el blog. Decidida a sufrir lo que haya que sufrir en aras del periodismo blogero le indico que marque todas las casillas y me encomiendo a la Santa Virgen de la Cera.
Mientras me someto a la tortura entablo una conversación con la amabilísima chica que me ha tocado como depiladora, más que nada para distraerme un poco y que no me duela tanto. Me pica la curiosidad cuántas clientas alemanas se hacen una pista de aterrizaje brasileña o un triángulo de las bermudas.
- Bastantes -me contesta la chica- se está corriendo la voz por la ciudad y cada vez vienen más a depilarse, hombres también, aunque ellos todavía son muy pocos.
- Y en días señalados como Sylvester o San Valentín, seguramente vienen más a depilarse no? – pregunto, conociendo a los alemanes como lo hago, me da que si.
- Pues, mira sí, esta semana hemos tenido muchos pedidos de corazones – contesta mi torturadora
No me atrevo a preguntarle cómo lo hace, en mi cabeza mi imagino un molde tipo de esos que se usan para espolvorear el cacao encima del capuccino o de esos otros con los que hacen los Weihnachtsplätzchen, veo a un ama de casa alemana llegando al Centro Wax in the City con una bolsita de plástico llena de formas para galletas navideñas…
N.d.A: Para que tengáis que preguntar aquí os dejo un link muy explicativo Brazilian Waxing
Supercalimero
Este pasado fin de semana, mejor dicho el sábado a la noche, volví a encontrarme con mi amigo Supercalimero. Hacía tiempo que no le veia aunque el tiempo como bien sabemos es relativo, tal vez no habia pasado tanto tiempo del calendario pero si que yo sentía que habia sido un intervalo medianamente largo sin verlo. Le habia llamado para ir juntos a una fiesta y ya en el teléfono me había aleccionado que tenia que estar abajo de su casa en cuanto me avisase pues no podia llegar tarde al lugar, ningún problema le dije, igual estoy ya en tu calle comiendo algo. Me llamo a la hora repitiéndome que me apurase que fuera ya. A los tres minutos estaba tocando el timbre de su morada, tardo más él en bajar de lo que yo me demoré en recogerlo. Así es él.
Salío del portal indeciso sobre las patas y nos abrazamos, me alegraba mucho de verlo, ahora que lo tenía delante me dí cuenta. Hizo un comentario chistoso sobre mi indumentaria un tanto navideña y siguió queriendo contar en cinco minutos todo lo que había ocurrido en su vida y discurrido en su cabecita loca durante esa última semana.
Le escuchaba atentamente intentado descubrir ese tono lastimero y cómo de “a mí todo me sale mal”, que le ha valido su nombre. Para ser sincera no estaba muy Calimero mi amigo esa noche, le notaba bastante asentado, cosa que me chocó mucho en él. Antes de que el taxi alcanzase su destino ya me habia relatado en plan caldo concentrado, los pormenores, pros y contras y los contras siempre son muchísimo más grandes y numerosos en la vida de Calimero, de su hasta ahora más reciente relación. Yo le miraba, a partes iguales escéptica y risueña.
Este tio no se da cuenta, pensaba yo, que tiene una suerte increible?
Calimero no se da cuenta de esas cosas creo o si lo hace, no las valora tanto seguramente. Encontrarte así de chorra, como se encuentra uno un billete de cien euros tirado en la calle, con una personita en este caso del sexo femenino, tan preciosa y tan perfecta para él, como cuenta, es tener una suerte de puta madre! Qué dicha persona este interesada en tí por más tiempo del que duran hoy en dia ese tipo de encuentros, es una suerte de la hostia! Y no es que Calimero no sea un hombre atractivo, lo es y además muy encantador, tanto como uno de serpientes. Y las serpientes tienen que volver a su cestito cuando él lo mande, claro, por eso es él el encantador. A veces hay alguna que no quiere volver y sigue bailando y contoneandose al son de la musiquilla que Calimero toca y él les tiene que dar un golpe en la cabeza así, Paf!, seco para que se metan otra vez en su cestillo. Con eso y todo ha sido capaz de conseguirse esta chica y de tratarla como se trata a una mujer. Boquiabierta me tiene mi Calimero es que no acabo de creermelo, sera ésta una curación tipo Virgen de Lourdes?
Lo que desde luego no se ha curado, no tiene por qué, es su líbido, por lo menos en eso sigue siendo el mismo, pienso aliviada. Es llegar a la fiesta y a las pocas horas ya se ha colocado el turbante a lo Sij y está tocando la flauta. Esta noche no hay mucha concurrencia pero algunas serpentinas si que hay y alguna que otra comienza a mecerse al ritmo de la hipnotizante musiquilla. Me muero de risa, cruzo una mirada con Calimero, se está riendo, bien, me gusta verle contento. Ya tendré que escuchar sus quejas calimeras y sus lloros el lunes seguramente. Esa noche reinó la alegría fiestera y todos los concurrentes disfrutaron lo que pudieron.
A lo loco, a lo loco
” A lo loco, a lo loco
hay que ver como vive Panchito
a lo loco, a lo loco
como quieren a los marcianitos
a lo loco, a lo loco
hay que ver como ronca Cacho
a lo loco, a lo loco, a lo loco
a lo loco se vive mejor “
Este estribillo venía persiguiéndome toda la semana no se muy bien porqué. El caso es que esa mañana abrí los ojos a las 10 y me desperezé feliz de no tener que viajar a las afueras y poder disfrutar de un dia de trabajo concentrado y tranquilo en casa que me dejase satisfecha y en forma para el fin de semana. No bien me estaba sentando en la cama y me disponia a sacar el pie para levantarme y preparar el desayuno, sonó mi teléfono. Lo miro desconfiada y severa, me parece rarísimo que a éstas horas me llame alguien. Todos creen que estoy en la oficina trabajando y no se atreven a molestarme hasta la pausa del mediodia. Miró para ver quién llama y sorpresa el que menos me esperaba, mi amigo Aspirina Efervescente que a estas horas debe haber aterrizado ya en el aeropuerto de Putton dónde se dirigia a disfrutar un fin de semana de amor, pasión, fantasía y todo lo que le echaran.
- Hola? Sí?
- Emocionicia, piba! Que perdí el avión. No se qué me paso, estoy hecho un lío. Me quedé dormido qué hago ahora. Qué boludo soy, bla,bla,bla.
- Tranquilo… Díme, dónde estás? Qué haces?
- Estoy en Tegel, tuve que venir acá porque de Schönefeld ya no habia vuelos hasta la noche. Pero no encuentro ninguno que se pueda pagar, son muy caros. Quedamos para comer?
- Mira, mejor busca un vuelo y luego me llamas. Yo te espero en casa y si quieres comemos juntos o tomamos un café.
- Ok! Ciao.
Me levanto como disparada por un resorte. No se porque me ha puesto tan nerviosa esta historia de la pérdida del avión. Bueno, desayuno rápido e intentar trabajar esperando la llamada de Aspirina. Este chico es que se las trae. Y seguro que ahora va a empezar a buscarle tres pies al gato y explicaciones raras al tema. Tomo mis cornflakes y trago el te todavia pensando en el temita este. Intento concentrarme en el proyecto que tengo entre manos pero no puedo. Salgo a comprar el periódico a ver si así me distraigo un poco, en realidad me estoy partiendo de risa pensando en mi amigo.
Ya pasaron como dos horas y no vuelve a llamar. Le mando un mensaje no vaya a ser que se haya quedado dormido tirado en la cinta de las maletas y esté dando vueltas sin parar sin nadie que le reclame. Esa visión me horroriza. Al poco me llama.
- Ya arreglé. Vuelo hoy a las 19h. Ya estoy en la casa, tomamos algo? Una sopita tal vez?
Pienso que la sopita es buena idea pues siempre reconforta. En momentos tristes o confusos siempre está bien tomar una sopa. Le recogo en la esquina de su casa y allá que vamos en busca de la sopa thailandesa. Le notó caótico, como que no sabe si reir, si llorar o si echarse a dormir otra vez. Ya en el restaurante y con la suma humeando bajo nuestras narices, se tranquiliza un poco. Me pregunta qué pienso yo de lo ocurrido, no se qué decirle, que tal vez no tenía tantas ganas de ir? Le digo eso y está de acuerdo en que algo de eso debe haber.
- Ya, pero ahora mismo si que me muero de ganas por estar allá. La chiquita ésta esperándome en el hotel, solita, la pobre.
- No te preocupes que eso le puede ocurrir a cualquiera, le llevas un regalito y ya está, lo va a entender.
Riiiiing, suena mi teléfono, cortando nuestra conversación.
- Sí?
- Hola Emocionicia, dónde estás? En el barrio o en la oficina?
- Estoy en el barrio, comiendo con Aspirina Efervescente, por qué? Qué pasó?
- No nada que ando por aquí y tengo que solucionar una cosa, así que pensé que tal vez podiamos tomar un café juntos.
- Te llamo dentro de un ratito, vale? Cuando termine de comer. Ciao.
Terminamos la sopa thai y salimos de nuevo al dia gris. Acompaño a mi amigo hasta su casa, no vaya a ser que se pierda en el corto trayecto, le veo muy despistado. Nos abrazamos, le deseo suerte y le pregunto por su vuelo para poder seguir su trayectoria por internet, ya se que es una tontería pero así me quedo más tranquila.
Le devuelvo la llamada a Cesepe y quedamos en encontrarnos ahí mismo en un café. Cuando llego ya está él sentado frente a una taza de café grande como un cubo y moviendo nervioso una pierna.
- Uy! Qué bien que viniste, no te imaginas lo que me ha pasado.
- Pues no, pero vamos hoy ya no me sorprendo por nada.
- Soy flamante dueño de un coche de bomberos – me suelta de sopetón mientras ondea delante de mis narices un papel.
- Cóooomo???
- Sí, en serio. Y ahora me tienes que acompañar a recogerlo. Es aquí no más, cerquita.
- Me dejas pedir un tomar un café primero? Y sentarme que eso del coche de bomberos si que no me lo esperaba.
La historia de cómo llegó Cesepe a ser dueño de un coche de bomberos no os la voy a contar sólo un par de detalles. El coche de verdad, no de juguete había sido comprado en eBay y fuimos a recogerlo ese mismo día. Me hacía una ilusión tremenda montarme en un coche de bomberos, desde pequeña había soñado con eso. Iba tan feliz de copilota, atravesando la ciudad y sintiéndome la reina del carnaval de la Feuerwehr. Llegamos a nuestro destino y al despedirme de Cesepe me dí cuenta que no tenía un duro. Se me había olvidado pasar por el banco y mirar si es que ya me habian transferido el sueldo. Le pedí dinero a Cesepe para volver a casa. Entré en la estación de metro con una sensación totalmente irreal. Me parecía como si el dia fuera un sueño, que me iba a despertar de pronto y levantarme, hacer el desayuno, encender el ordenador y ….Ví un papelito verde al lado de la máquina de billetes. Cómo soy bastante miope, agaché la cabeza para ver mejor. Me recordó a los antiguos billetes de 1.000 ptas. pero como más reluciente y más clarito el color. Lo agarro y casi me mareo: eran cien euros! Seguro que eran falsos. Igual me lo metí en el bolsillo, miré a un lado y al otro del ánden pero no veia a nadie cerca que pudiese ser su propietario.
Ya tendría tiempo después de llevarme la desilusión al comprobar que no eran verdaderos, ahora a sacar el billete que el metro ya pitaba en el tunel. Alargo un dedo para tocar la pantalla y escoger el billete deseado y veo que en la ranura dónde caen los tickets ya hay tickets. Abró la ventanita, meto la mano y saco 2 billetes sin usar y encima de los de zona ABC. Joder! Qué suertaza! Los agarré tambien y de un salto me subí al metro.
Llegué al barrio exhausta, me costo lo mio recorrer el corto trayecto de la estación a mi casa, me sentía como si hubiera corrido una maratón y en realidad hacer lo que se dice hacer, no habia hecho mucho ese dia. Me derrumbé en la cama y me quedé dormida. Desperté por la tarde y recordé de pronto los acontencimientos del dia. Corrí a mi abrigo a buscar el billetito. Lo miré y remiré y a mí me parecía verdadero. Tendrá trampa? pensé toda paranoica. Para no darle más vueltas al asunto, encendí el ordenador y active el programita para seguir a los vuelos en tiempo real. El vuelo de Aspirina Efervescente estaba a punto de aterrizar, con retraso decía mi programita, pero al fin y al cabo aterrizar. Estaría mi amigo en el avión o se habría quedado en el camino hablando con alguien? Me lo imaginaba llegando después de las horas de tiempo detenido, teniendo que coger el tren hacia la ciudad y de allí el metro tan complicado y tan poco de fíar de esa capital. Le desee mucha suerte mentalmente y eché una última mirada al avioncito amarillo que volaba en mi ordenador.
Cuando al dia siguiente fuí al banco estaba sin blanca pero ese billetito huérfano que encontré en el metro me salvó.
La Fraternidad de la Ficha II
Dónde nos quedamos en el último capítulo:
“… Y el misterioso visitante deslizó hacia atrás la capucha y sus ojos chispearon bromistas.
- Pero no me reconocés? Soy tu hermano! El Mago Fandango!
Totalmente descolocado por esta información y creyendo que seguía soñando, Fredu no atinó a decir nada coherente. El no sabía que su hermano, su único y querido hermano mayor, era mago. Y eso desde cuándo? ”
Sin darle tiempo a recuperarse de su asombro y articular ni siquiera una frase, Fandango con su habitual sonrisa y rapidez de reflejos se lanzó a contar sus últimas correrías por el mundo, que entre otras muchas incluían la creación y dirección de una misteriosa agrupación a la que él bautizo como La Excepción. Era tal su emoción al hablar y tan hábil su retórica que nuestro héroe le resultaba muy pero que muy difícil seguirle.
- Pará, che, pará Fandango o cómo quiera que te llames ahora! Necesito un trago esto es demasiado para mí. Esperate aquí un segundito que nos traigo algo para aplacar la sed.
Fandango se quedó con una pierna todavia en el aire y los ojos mirando al cielo, pues en ese momento estaba demostrando cómo había conseguido derribar de una patada a uno de sus enémigos en el último duelo que tuvo por culpa de una mujer.
Fredu volvió con los tragos prometidos y ya de paso con una hogaza de pan fresco y unos trozos de jamón ibérico, el estómago le estaba gruñendo ya y conociendo a su hermano como le conocía sabía que iba para rato lo del relato.
Repartió el pan y el jamón en dos partes iguales y le ofreció una a Fandango, éste se quedó mirando el pan fijamente.
- No estás de acuerdo con la repartición o qué?
- No sé, es que yo soy más grande que tú, por lo tanto debería recibir una porción más grande, no te parese che?
Fredu recordando este tipo de situaciones y no queriendo alargar mucho la velada, le partió una porción extra.
- Cómo te iba diciendo querido hermanito, es muy importante que tú tambien ingreses en La Excepción, el motivo ya te lo explicaré con detalle en otro momento. Ahora lo importante es arreglar todos los documentos y ponernos en marcha cuanto antes. Aunque tenemos que esperar a Samdris, sin él no estaría el círculo completo.
- Pero che, no entiendo nada, en qué embolado me metés? Qué fraternidad o hermandad o demonios es eso? Otra de tus ideas descabelladas?
- Cómo veo que contigo hay que hablar claro, te lo voy a contar, pero es un secreto tremendo, la vida y la felicidad de muchas personas depende de esto.
Fandango se colocó la capucha sobre la cabeza como para darle más misterio al asunto. Entre susurros le relató a su hermano que, de casualidad había descubierto un día en el camino, un artilugio que parecía una bolita pegada a un palo con poderes mágicos. Con su debilidad por poner nombres fantásticos a todo lo que se menea bajo el cielo y sobre la tierra, bautizó a esta cosa con el nombre de Chups.
- Pues vaya nombre más absurdo. Y a cuento de qué, le pusiste ese nombre?
- Ay! Qué poco sentido de la proporción tienes hermano del alma! El dia que lo encontré llevaba ya un largo trayecto hecho y me habia quedado sin un doblón. Al atacarme el hambre y no teniendo otra cosa a mano, le pegué un mordisco a la cosa ésta y ahí me dí cuenta que poseía poderes mágicos y que éstos sólo se activaban al entrar en contacto con la boca. Tras varios experimentos me percaté que funcionaba mucho mejor al chuparlo, por eso el nombrecito de Chups! Entendés ahora?
- Vale tio, paso de tí! Y para qué sirve tu maravilloso Chups?
- No te lo podés imaginar.. es la hostia! Además no te lo pienso contar. A no ser…… que me des el trozo de jamón que te queda en el plato, entonces me lo pensaré.
- Vale, vale, vos no tenés medida eh. Tomá aqui tenés, comé.
Fandango agarró el jamón y mientras se deleitaba en su sabor le explico a Fredu que cuando uno lamía el Chups, a cada chupadita, se le iban borrando todos los malos rollos, todas las desilusiones y todos los desplantes que en el amor había sufrido a lo largo de la vida.
- Y qué pasa con los buenos recuerdos entonces? También se olvidan?
- No qué va, ahí está lo mágico del Chups! De todos los momentos lindos, de todos los besos apasionados, de todos los buenos ratos te podés seguir acordando.
- La hostia tío! Esto si que es fuerte de veras. No me extraña que lo quieras mantener en secreto.
Fandango miró a su hermano y le hizo un guiño cómplice.
- Pero te necesito a tí hermanito y a Samdris, qué por cierto dónde estará, cómo es que tarda tanto?
En ese momento tocaron a la puerta.
Cositas Ricas
Cómo ya les conté se me fué la voz en el transcurso del fín de semana, cosa oportuna pues me evito el tener que dar muchas explicaciones y sobre todo me salvo de alguna que otra conversación. Al comprobar el sábado tempranito que mis cuerdas vocales estaban en huelga, mi primera reacción fué rebelarme. Bebí té, tragué toda clase de pastillas del herbolario, pero nada, seguía sin poder entonar ni vocales ni consonantes. Al final terminé por aceptar lo inevitable y me quedé calladita. Ese día eché a mi visita del fín de semana del piso y lo pasé en la cama hasta la tarde, recuperandome de la fiesta vampira.
Ya era de noche cuando oí que se abría la puerta del apartamento y mi amigo volvía de su recorrido al que yo lo había mandado. Muy cielito él me traía fruta, muy sana y más tés de todo tipo. Me costó lo mío encontrar ánimos para abandonar la cama y meterme en la ducha, pero el hambre me daba fuerzas y en casa no había nada. Después de una media hora bajo el agua bien caliente, me sentía mucho mejor. Arrastré a mi visita a la parrilla más cercana pues tenía un apetito devorador.
Al poco rato se unieron otros amigos y conocidos varios que seguramente también sentían la llamada del asado. Terminamos en casa de uno de ellos celebrando algo de lo que ya no me acuerdo bien. Me sentía un poco minusválida, sin mi voz. Durante la cena lo había solucionado escribiendo en una servilleta las respuestas al ininterrumpido chorro de voz de mi amigo visitante. Claro que él hablaba tanto, con tanta pasión y tan seguido que no me alcanzaba a contestarle y eso se convirtió en un diálogo de besugos en el puesto del mercado. Ya en la casa del amigo celebrante la cosa se puso más difícil porque a la mitad de la gente no la conocía y normalmente se supone que uno tiene que ser amable y cruzar un mínimo de palabras, presentarse y esas cosas, no? Pues eso me costaba esa noche un huevo y la mitad del otro. Además cuando conseguía articular una frase medio audible era a costa de que saliera un graznido más parecido a la voz de una vieja chocha que a otra cosa. Para nada sexy, no os parece?
Decidí que debía limitarme a comunicarme por gestos y sólo con los allí presentes que me conocían lo suficiente para comprenderme sin muchos circunloquios. Por suerte uno de los invitados tuvo la feliz idea de proponer un juego de estrategia dónde no hay mucho que hablar, la mayoría del tiempo te rompes la cabeza pensando como joder al más próximo y haciendo cálculos de cuántos soldaditos puedes colocar para la próxima ronda, lo que a esas altas horas de la noche, con una resaca de mediana envergadura y habiendo dormido pocas horas, ya de por sí es una hazaña que ni Nadal vámos!
A mí eso del jueguecito me encantó la verdad, me sentó como una nana a un bebé antes de dormir, caí en la cama y perdí el conocimiento hasta que de nuevo el hambre me hizo abrir los ojitos al día siguiente. Domingo mañanero, ensayo de voz, no, no, pues no, sigue brillando por su ausencia. Le hago señas a mi amigo que nos apuremos para alcanzar al desayuno antes que se acaben todos los buñuelos. Me levanto con mucha marcha, no se porqué. Arrastro a Curucusí calle abajo para llegar al café, todo esto sin decir una palabra.
LLegamos y tuvimos suerte, todavia hay una mesa libre y quedan buñuelos. Cuando estoy disfrutando del segundo se abré la puerta del café y veo una cabezita que me resulta muy familiar, su dueño me ha visto tambien, pero no así a Curucusí al que le oculta la pared.
- Uy! Valentina, te iba a llamar ahora para invitarte a desayunar! Pero parece que pensamos lo mismo – dice a modo de saludo
Yo le hago un mini gesto, señalando a mi compañía. Curucusí y él se conocen de hace tiempo. Se saludan y Curucusí feliz le suelta
- Qué bien que viniste Mac, ya estaba harto de estos dos días de monólogos con Valentina!
A nuestra mesa se van uniendo otras gentes que como gotitas van cayendo por el local. Comemos felices, todos más o menos con resacas variadas y pocas ganas de hablar. Curucusí que creo ha sido el que más durmió este fin de semana, sigue con sus monólogos apasionados sobre Dios y el mundo. Yo me dedico a seguir saboreando un café riquísimo que me ha preparado mi amigo Mac y a mirarle por encima del borde de la taza. El me devuelve las miradas de una forma que me pone pero mucho. Le miró las manos y me cruzan imágenes como flashes de todas las cositas que me han hecho esos deditos. Me mira la boca y me empiezo a poner muy nerviosa. Intento disimular pues no es cuestión de poner alerta a la concurrencia, cojo un panecillo caliente de la cestilla y escribo una nota a Curucusí como queriendo participar en su monólogo. El ni la mira, está muy emocionado explicándole a la dueña del local, que no entiende ni una palabra del tema, las ventajas de una optimización para las buscadores de internet. Le pregunto, tambien por medio de una notita, a qué hora sale su tren.
Uy! Si es muy tarde ya, tenemos que irnos Valentina! Todavía hay que pasar por tu piso para recoger la maleta.
Salimos pitando y con el beso de despedida de Mac me dice que le llame cuando se haya ido Curucusí, qué él va a estar el resto del día en el barrio. Volvemos calle arriba, esta vez Curucusí arrastrándome a mí y yo perdida en mis fantasías de todas las cosas que le pienso hacer a Mac dentro de un ratito. Curucusí piensa que le estoy escuchando y sigue con su historia, yo muevo mi cabeza siempre sí, sí, sin saber a qué. Según sale mi amigo por la puerta me entrá un mensaje de Mac. Dejo pasar un largo rato pues no estoy muy segura de si ésto es la mejor idea. Apetecerme me apetece mucho pero mucho, me encanta este chico, siempre lo ha hecho… Dejo pasar otro rato, hablo con un par de amigos. Escucho música. Dudo, dudo. Se acabó, ya me harté de pensar en los demás, voy a hacer lo que me pida el cuerpo. En el día del señor qué demonios hago yo sin uno?
Le llamo y le digo que ya estoy sola y que me voy a meter en la cama pues tengo que cuidarme la voz. Me pregunta si quiero que venga a cuidarme, que podemos ver una peli juntos, así en plan tranqui. Se que lo del plan tranqui es más bien retórico, pues tal como estaba el ambiente en el desayuno, va a ser todo menos eso. Le contestó que encantada y al ratito ya puedo disfrutar de esas cositas ricas que nos regala la vida.
El Doctor Mordisco y Doña Rogelia
Esta historia es totalmente inventada cualquier parecido con personajes o situaciones de la realidad real es simplemente una casualidad casual a la que no deberia darse ninguna importancia. Ahi vamos!
El Dr. Mordisco durante el dia disfrazado como el Sr. Gerente de Proyectos Imposibles se sacó su traje de Boss y corbata plateada haciendo el justo contraste y se embutió el pantalón y chaquetilla del gimnasio. Quería mover un poco el body y pumpear sangre a los musculines antes de salir para la fiesta. Mientras tanto en otra parte de la ciudad Dña. Rogelia recogía a un amigo que llegaba con bastante retraso despues de muchos avateres por la huelga del tren a la estación. Ella ya se había cambiado de ropitas y lo que quería era ir a cenar algo y no llegar muy tarde a la fiesta para irse pronto. En el bolsillo derecho de su cazadora llevaba tres cds fresquitos para darle una alegría a su amiga Sandia Colorá con la que se encontraría en el local de la fiesta y un regalito para el chico que cumplía años esa misma noche.
Cut
Dña. Rogelia abré con impetú de viernes a la noche la puerta metálica del local y seguida de sus dos medias naranjas se lanza a la nube de humo que le impide, durante unos interminables instantes, discernir quienes son esas gentes de la noche que se apelotonan en el pequeño espacio de la pista de baile. Manotea nerviosa apartando las cortinas de humo y se dirige con paso decidido a la cabina del DJ dónde ha creido reconocer a su amiga Sandia Colorá. Por el camino se tropieza con el Sr. Gerente de Proyectos Imposibles que anda un poco despistado como siempre. Se saludan afectuosamente y como la nube de humo parece haber remitido, Dña. Rogelia encuentra a los demás conocidos y al chico del cumpleaños que recibe su regalo con una amplia sonrisa, como debe ser.
Cut
Sandía Colorá y Dña. Rogelia bailan como posesas, al son de raros ritmos que salen escupidos por los altavoces escacharrados. Dña. Rogelia mira a su amiga que parece haberse convertido en un personaje del Libro de la Selva y no para de hablar mezclando ingles, alemán y castellano en una cascada interminable de frases con poco sentido pero divertidas. Le sigue el rollo para no alterarla y le presenta a sus dos medias naranjas, a ver si así ella baja un poco de velocidad. Sandia Colorá, animada por tener tan numeroso público, se hace un canuto tipo obelisco, al que no se le alcanza a ver la cima. El tremendo porro empieza a rular por la pista de baile, a medida que va avanzando van cayendo como moscas. Cuando se termina el mostruoso canuto, todo el personal está tan colocado que sólo quedan dos alternativas: irse a casa o perderse para siempre. Varios de los concurrentes, sobre todo los que tienen o esperan familia, optan por la primera. El local se vacia, de repente. Los que han decidido quedarse tienen claro que están abocados a un viaje sin rumbo fijo y viento en popa.
Cut
El chico del cumple debe ser uno de los pocos que esta más o menos sobrio. Le veo apoyado en una esquina, disfrutando una pausa de ser el agasajeado de la noche. Mi amigo el Sr. Gerente de Proyectos Imposibles está bailando en la pista con una chica alta, para lo que suelen ser las chicas. Se ha quitado las gafas y enrollado una bufanda al cuello.
Me pregunto por qué lo habrá hecho, si con ellas no ve mucho, sin ellas no debe ver un pijo. Lo de la bufanda debe ser porque así captura mejor a sus presas, la lanza tipo lazo a ver si pilla algo entre la concurrencia.
Sandia Colorá se me aproxima por el flanco derecho y me susurra al oido algo que no termino de comprender.
Suena así como: a tí cuál es el que más te mola, tía?
Como no entendí muy bien de quién está hablando, aunque está claro que va de tíos, le contesto en general sin comprometerme mucho: Pues.. prefiero a los tipos no muy altos..
Ah! Guai! Asi que no tenemos que pelearnos, je,je, me contesta.
Seguimos moviéndonos en la pista, los chicos vienen y van, se acercan, se alejan. De repente siento una mano que me sube por la espalda, alcanza la nuca y me acaricia la cabecita. Antes de que pueda reaccionar la otra mano me aparta los cabellos y me dan un tremendo muerdo en la nuca y besos por arriba por abajo y de costado. Aunque no estoy segura de quién es el autor de semejante osadía, me pasa un flash por la cabeza y reacciono rápidamente lanzando mi codo hacia atrás, apartándome del peligro inminente. Prefiero no darme la vuelta para comprobar quien era el intruso, pero no hace falta, ya escucho su voz cerca del oido. El Doctor Mordisco está aquí.
Ufff! Me salve, pienso. Por un pelín me clava los colmillos. Es que una ni siquiera un momentito se puede una relajar y disfrutar de un masajito, con lo que a mí me pone eso. Ya repuesta del percance busco a mis medias naranjas y les digo que necesito un trago.
Cut
El Doctor Mordisco sigue buscando victimas ahora le toca a Sandia Colorá que está volando sin paracaidas desde hace un rato. Va llegando más gente a la fiesta, el ambiente se va calentado y los presentes se van sacando ropa. A estas horas ya me han hecho diferentes propuestas para cantar: a dúo, en trío y a coro. Yo sigo cantando sola y a mi rollo, lo que me traerá, como consecuencia, una pérdida total de la voz de la que aún no me he recuperado.
Pero vamos a continuar nuestro relato. Sandia Colorá se va a pedir un Jägermeister, según ella para el resfriado. Le hago recordar el ultimo fin de semana, cuando nos tomamos varios de esos y acabamos como acabamos. Ella pasa total de mí y se va a pedirlo. Dr. Mordisco aprovecha y vuelve al ataque otra vez. Se aproxima con pasitos de baile desde la retaguardia y por sorpresa, de repente siento un cuerpo indiscutiblemente masculino y con muchas ganas de marcha, pegado al mio. Esto es de alucine ya! Me doy la vuelta suavemente, esta vez sin codazo ni llave de karate y amistosamente le hago ver que no tengo interés. El sigue sin despegarse, me tiene bien agarradita y sigue bailando. Bueno pues vamos a bailar, pienso, mientras sea solo eso. Por lo menos, y esto hay que reconocerlo, el Doctor Mordisco baila rico. El baile parece que no acaba y la temperatura del Dr. Mordisco sigue subiendo. Queriendo evitar un percance opto por proponerle que deleite con sus masculinos encantos a otra mujer. El intenta convencerme de lo contrario pero tras algunas pequeñas escaramuzas y dos o tres fintas, desiste y se da la vuelta para sorprender a Sandia Colorá, apoyada en la pared y mirándonos con ojos asesinos.
Uy, qué miradas! – dice Dr. Mordisco
Si no? Tal vez quiere bailar un ratito, ve con ella anda… – sugiero al Dr. Mordisco, que se coloca la camisa y da la vuelta con garbo y algo chueco enfilando a Sandia Colorá.
Cut
5 a.m. El chico del cumple suda intentando quitarse de encima a sus incondicionales fans que le atosigan con ruegos y preguntas. Sandia Colorá harta y cansada se coloca el abrigo y se despide con brusquedad de los presentes. El Dr. Mordisco dormita encogido y tirado en uno de los sofás. Dña. Rogelia y una de sus media naranjas, la otra se marchó hace rato, charlan en el sofa de al lado sobre el mercado amoroso y los pros y contras de estar single.
De vuelta ya a casa y en el metro me sonrió pensando que sobrevivimos una noche más, seguimos todos siendo amigos y la pasamos bien. Esa noche Dña. Rogelia se va a dormir sola y feliz.
Encuentro en el Super
Esta mañana bien temprano como el sol lucía radiante fuí al supermercado más cercano dispuesta a llenar el carrito con cosas ricas para prepararles una comida especial a los invitados que estaban pasando el fin de semana en casa. Mientras revolvía en los refrigeradores de la carne, buscando unas chuletitas de cordero que pensaba hacer a la Cordobesa, escuché una voz masculina pero un poco gritona nombrándome. No esperaba encontrarme a nadie conocido en este apartado pueblo nudista de la costa y mi nombre es uno de los más comunes por estos lares así que seguí escogiendo paquetitos de chuletas y llenando el carro. De repente una mano se depositó en mi hombro y suavemente me empujo hasta girarme y quedar mirando en vez de las chuletas un cuerpo masculino, bronceado y bien dotado. El cuerpo, que para mì aún no tenía un nombre, me abrazó efusivamente repitiendo mi nombre como si de una oración se tratase. Su piel se sentía agradablemente tibia aunque yo sin soltar los paquetes de chuletas no sabia muy bien por dónde agarrarle. Como estamos en un supermercado nudista de la zona nudista, él estaba totalmente desnudo, como lo estaban la mayoría de los clientes del super, las cajeras, la pescadera, el panadero y la chica de la bollería.
- Piba! Qué tal? Qué hacés aquí? Cuánto tiempo! Qué alegría verte!
Yo que sigo con cara de Einstein intentando dilucidar la teoría de la relatividad de las cosas y los cuerpos, y no, es que no consigo acordarme de quién es este chico.
- No me recordás no? Soy Pablo!
Ostias! Le pinto en mi imaginación unas greñas largas y barba tipo guerillero venido a menos, le retoco la barriga tipo Photoshop y ahora sí, me viene a la memoria Pablo, el chico menor de tres hermanos, hijos de una familia argentina emigrada a España a principios de los ochenta que se unieron a nuestra pandilla de amigos en Madrid.
- Pablo? Tú eres Pablo? Chico, quién te ha visto y quién te ve! Tú todo melenas y pelos antes y ahora depilado hasta las cejas!
- Claro, preciosa. Es lo que se lleva. Ahora voy al gimnasio todos los dias y al sauna, bueno aquí no hace falta porque tenemos playa.
- Ah… Bueno… Pues a ver si quedamos una tarde de estas y tomamos algo no? Yo voy a estar aqui todavia unos dias.
- Esta noche hago una party en mi departamento, vení, así te presento a mi futura esposa y a mis amigos. Traete a tu acompañante si querés. No habrás venido sola no?
- Pues…. si, la verdad es que he venido sola, es como mejor me encuentro actualmente. Le pregunto a mi hermano si le apetece venir, vale?
- Fenomenal! Claro, che, traete a tu hermanito.
Mua, mua. Besitos en las mejillas y Pablo desaparece meneando el culo por detrás de las estanterías de embutidos y charcutería fina.
Todavía no recuperada del susto inicial y la sorpresa consiguiente, pongo rumbo a la pescadería. Pido dos pescadillas, cuarto de chirlas, cuarto de mejillones, medio de gambas y medio de calamares para la cena. La señora que está a mi lado, tambien en bolas pero con las gafas de sol puestas y una cesta de flores enorme se pone a toquetear los pescados. La pescadera le dice que no se pueden tocar. La señora se hace la sueca, que seguramente es o alemana o del norte, sigue sobando los lomos del pescado, hundiendo sus dedos gordezuelos en la carne. La pescadera agarra un rape de cuatro kilos por la cola y lo voltea sobre su cabeza para coger impulso, en un último envión lo suelta y se lo lanza a la extranjera, con tan mal tino que le da en toda la panza enorme. El rape resbala al suelo, la extranjera al intentar darle una patada al pescado tambien resbala.
El suelo del supermercado es como una pista de patinaje, la señora se agarra al pescado en su pánico. Ahí van, el rape y la extranjera abrazados, deslizándose por las filas de carritos, las cestas del pan, los botes de cola-cao, tomando rumbo a la caja número 5 dónde atiende la Srta. María del Mar que intentando detener este alocado frenesí baja la barra de emergencia. La extranjera y el pescado se quedan atascados entre la caja número 5 y la salida al parking.
Con tal revuelo he perdido de vista a Pablo, lo vuelvo a encontrar al ir a pagar. El ya sale del supermercado. Me hace un gesto un poco mariposón con la mano y me recuerda
- Esta noche a las 11. Os espero
DOV
Dopamina responsable de la atracción entre dos seres que se libera en el cuerpo tanto femenino como masculino. Oxitocina responsable, sobre todo en las mujeres para reforzar esta atracción hacia otra persona y llevarla al enamoramiento, es una droga más bien relajante que provoca sensaciones de bienestar, seguridad y cariño y se libera en el organismo en situaciones agradables compartidas con alguién, es la peor de todas y la más engañosa. Vasopresina producida por el cuerpo masculino en situaciones semejantes a las descritas con parecidos efectos, aunque no suele tener secuelas tan duraderas.
Estas sustancias se han ido liberando poco a poco y durante las últimas semanas sin que yo me percatase verderamente de ello, como ladinas traicioneras para atacarme sin aviso y por sorpresa y darme esta mañana el puntillazo final. Las noches anteriores ya había notado una cierta inquietud que me resultaba sospechosa. Ayer cuando llegó la hora de irse a la cama no podía conciliar el sueño pero como tenía una peli buena del video, me relajé mirándola. Me desperté en mitad de la noche sin venir a cuento, ningún sueño raro tenía la culpa de mi desvelo.
Hoy quería levantarme temprano pues llegaban unas amigas de Madrid y en la tarde tenía una cita con Calipachanguero para trabajar un rato juntos. Me desperté tarde pues había dormido mal y mi cuerpo me pedía marcha, cosa un poco difícil de concederle, simplemente porque estaba solita en mi cama como lo estoy desde hace un tiempecito. Intenté pensar en otras cosas pues no me quedaba mucho tiempo para llegar a mi cita. Me dí una ducha, de agua fría hubiese sido mucho mejor, pero no soy tan masoca y no me gusta maltratarme más de lo necesario. Ya vestidita bien mona y habiendo olvidado los deseos matinales, distrayéndome en la ducha leyendo los letreros de los champús y geles, me dispuse a salir.
No habia llegado a darle dos vueltas a la llave en la cerradura cuando escucho unos gemidos. Me hago la loca y empiezo a cantar en voz alta. Era imposible no oirlo! Qué increible! Un hombre gemía, cosa rara, normalmente se suele escuchar a las mujeres que somos siempre más expresivas. Hice ruido con los cubos de la basura para tapar el ruido y antes de poder escaparme del patio, oí tambien a la mujer.
Generalmente no me molesta en absoluto ser voyeur auditiva y por casualidad de encuentros sexuales y o amorosos pero hoy me puse de una mala leche increíble. Salí dando una patada a la puerta principal sin ni siquiera mirar en el buzón por huír lo más rápido posible y no seguir siendo testigo de ese encuentro vecinal. El malhumor me duró hasta bien entrada la tarde. Mientras hablaba con mis amigas, tomábamos cafés y comíamos cosas ricas, en una esquina de mi mente maldecía a todos por haber nacido mujer, por tener ganas de pasar un domingo o un sabado o los que fueran, simplemente en la cama o en la sala o en dónde demonios me pillase, disfrutando y que todo fuera tan complicado! Maldije a la dopamina y a todas las inas que me ponen así y todas las malditas reglas y convenciones y lo que se debe o no se debe hacer y a tanta hipocresía que anda suelta aún cuando supuestamente somos todos tan hype y tan cool y tan modernos.
Menos mal que luego con mi amigo nos reímos tanto de eso que se me pasó el cabreo, por lo menos con él no tengo que andar con jueguitos ni medias tintas. Nos conocemos bien y nos contamos nuestras desventuras y a veces hasta apostamos a ver quién tiene la historia más desastrosa que contar. Hoy me toco a mí perder, él por lo menos tenía algo lindo que contar.
La Fraternidad de la Ficha
Erase una vez en un lejano país, lejanísimo, lo más lejos que uno se pueda imaginar, una tierra, que todo lo contrario a la armónica y feliz Tierra Mediana, era escenario y protagonista de grandes y terribles conflictos. Allí vivía y trabajaba nuestro heroe de nombre Fredu que en esos momentos todavia no podía imaginar ni por lo más remoto el destino que le esperaba.
Era un muchacho decidido, inteligente y querido por los suyos, los otros y los demás. De mediana estatura y pelo oscuro y rizado y caracter tirando a melancólico con algunos rayitos de sol. Había llegado a esa tierra queriendo tal vez encontrar su propio camino o por otros motivos que desconomenos, esa época de su existencia está bastante oscura para la narradora.
Un día que amaneció como cualquier otro, a no ser por una inquietante luz que se asomaba por detrás del horizonte, le llegó una carta de Samdris, un gran amigo de la infancia del que hacia tiempo no sabia, comunicándole que había tenido un encuentro muy extraño y tenían que encontrarse en un lugar intermedio, en la ciudad de Merlín, al Nordeste o al Noroeste de la Tierra Mediana, según como se mire.
Su misiva era escueta y misteriosa:
” Hace unos dias en la plaza del mercado encontré una conocida que me dió una noticia extraña por demás. Tengo un hermano al que nunca he visto ni conozco. Esta novedad me inquietó tanto que no paré tranquilo hasta descubrir la morada de mi supuesto hermano. Estuve espiándolo y una tarde me topé de bruces con él. No nos parecemos en nada y ese hecho me inquieta todavía más. El no sabe de mi existencia. Rebuscando entre los documentos de la familia, intentando encontrar alguna pista sobre este hermano misterioso, encontré en un viejo arcón una ficha roja, con una inscripción rarísima. Desde ese día, en que encontré a mi hermano y la misteriosa ficha, no he podido conciliar el sueño. Creo que debemos encontrarnos. Algo me dice que tú tambien tienes que ver en esta historia. Es urgente. Ven lo más pronto posible. ”
Nuestro muchacho preparó el viaje, nervioso y emocionado a la vez. Este viaje sorpresivo podía significar todo o nada, habría que ver. Su vida debía tomar un nuevo rumbo de alguna forma y éste era tan buen pretexto como cualquier otro para hacerlo. Salió de la ciudad de madrugada, casi sin poder despedirse, dejando atrás amigos, compañeros, adoquines y aceras, socavones y esquinas, en fín toda su vida pasada.
Recorrió caminos y veredas y al fín cansadísimo llegó al punto acordado de encuentro, la Taberna “El Paraíso de los Trotamundos”. Allí se estaba celebrando, la misma noche en la que arribó, una fiesta que celebraba el quinto aniversario de los “Caballeros del Portal Misterioso”. Nuestro chico no conocía a estos misteriosos Caballeros pero como tenía una cita en la Taberna con su amigo no podía irse sin haberlo encontrado. Pidió posada y fonda y le acomodaron en un cuarto oscuro y frío, dónde por lo menos podía reposar sus maltrechos huesos sin sentirse molestado por la algarabía del salón de abajo, dónde corría la cerveza, las pipas humeaban y bailaba la gente hasta muy entrado el amanecer.
Entre cabezada y cabezada le sobresaltó un ruido inesperado. Alguien caminaba con paso bamboleante pero callado en la oscuridad. Una mano se posó sobre su hombro y le hizo dar un respingo. Creyendo que su amigo había llegado, se incorporó en el improvisado lecho y abrió mucho los ojos, intentando ver algo. La sombra iba encapuchada y se habia quedado parada frente a él mirándolo. Tanteó en la oscuridad buscando una antorcha para iluminar un poco la estancia. Al hacerse la luz vió que el desconocido era demasiado alto para tratarse de su amigo.
El misterioso visitante deslizó hacia atrás la capucha y sus ojos chispearon bromistas.
- Pero no me reconocés? Soy tu hermano! El Mago Fandango!
Totalmente descolocado por esta información y creyendo que seguía soñando, nuestro heroe no atinó a decir nada coherente. El no sabía que su hermano, su único y querido hermano mayor, era mago. Y eso desde cuándo?